"...el hombre no es nada más que su proyecto, no existe más que en la medida en que se realiza; por lo tanto, no es otra cosa que el conjunto de sus actos, nada más que su vida." J.P. Sartre, El existencialismo es un humanismo

"Llega siempre un tiempo en que hay que elegir entre la contemplación y la acción." A. Camus, El mito de Sísifo

"Una minoría no tiene ningún poder mientras se aviene a la voluntad de la mayoría: en ese caso ni siquiera es una minoría." H.D. Thoreau, Desobediencia civil

11 de julio de 2013

Pedir con humanismo

Estoy ya cansado; bastante harto; hasta los cojones.

En cualquier parte encontramos todo tipo de gentuza: empresarios, políticos [masa que mira solamente por su propia economía], religiosos [masa que mira solamente por su propia imposición moral], protestantes [masa que mira solamente por su propio sentimiento empático e ingenuo de comunidad], y cualquier otro que se atreva a hacer planes sobre cómo quiere o cómo no quiere que funcione el mundo que tiene a su alrededor. ¡Que les den por culo!
Aunque yo mismo aquí defiendo, de alguna forma, cómo quiero que funcione lo que sea que tenga alrededor... así que, ¡que me den por culo!

Pero los encontramos, sea donde sea, proclamando miles de sandeces ideales, conceptos preestablecidos, maniqueísmos, en base a convicciones sociales que se toman por verdades absolutas; los vemos pedir con humanismo. ¡Pedir, que es lo mismo que rezar! ¡Delegar la responsabilidad última, la acción, en otro! Todavía creemos en la figura del representante que puede actuar por nosotros, ese Leviatán que nos ha absorbido la individualidad, la voluntad, el auto-gobierno, la independencia; parece que todavía es él quien debe salvarnos.

¡Y una mierda! ¿Dónde están aquellos que dicen ser revolucionarios? Todos son farsantes, mentirosos, chupapollas, que se revuelcan una y otra vez en la mierda putrefacta de su propia ideología de izquierdas, o de derechas, o de centro, o de lo que sea; al final, todos se revuelcan, e importa muy poco qué bando tenga razón, puesto que digan lo que digan, insulten a quien insulten, suelten tantas memeces como les venga en gana, al final, nadie tiene por qué dar explicaciones, pedir perdón, o mantener promesas; todos dan proyectos de futuro, pero nadie quiere recordar su pasado; todos quieren mejorar su imagen, reformarla, y lo consiguen a base de decir todo aquello que se quiere oír: a veces en serio, otras con mero humanismo; un puto humanismo que está matando [irónicamente] toda vida realmente humana, puesto que la humanidad no consiste en bondad, amor, solidaridad [valores establecidos por una serie de derechos votados, elegidos, y falazmente inalterables], sino por una hermosa convivencia entre la animalidad, o salvajedad propia de la naturaleza [wildness] y la creatividad o razón humana, que no se deja domesticar.