"...el hombre no es nada más que su proyecto, no existe más que en la medida en que se realiza; por lo tanto, no es otra cosa que el conjunto de sus actos, nada más que su vida." J.P. Sartre, El existencialismo es un humanismo

"Llega siempre un tiempo en que hay que elegir entre la contemplación y la acción." A. Camus, El mito de Sísifo

"Una minoría no tiene ningún poder mientras se aviene a la voluntad de la mayoría: en ese caso ni siquiera es una minoría." H.D. Thoreau, Desobediencia civil

8 de marzo de 2013

Brutos y artificiales

Viene a mí últimamente una reflexión un tanto curiosa; me pregunto al respecto del uso humano de la naturaleza. Pero antes quiero dejar clara una distinción entre lo natural y lo artificial:

Cuando hablamos de lo natural, nos referimos a algo que sucede, por una serie de hechos que lo producen, sin intencionalidad añadida; mejor dicho: por inercia. Cuando hablamos de lo artificial, nos referimos a hechos en los que interviene un planteamiento teórico a priori, que da pie a una serie de actos que, igualmente, se suceden por inercia; pero la diferencia está en la intervención activa y consciente del órgano que llamamos "mente", que en los actos naturales no tiene ese papel.


Para crear nuestra sociedad, nos servimos de recursos naturales (que son todos); pero entre ellos se distinguen dos tipos: los brutos y los pasivos. No llamo "activos" a los brutos, porque no es esa la distinción que quiero hacer; la cuestión es que hay recursos que usamos de forma bruta, con fuerza, cambiando su naturaleza, mientras que de otros nos servimos manteniéndolos tal cual, pasivos.

Un ejemplo del primero es la fuerza del caballo y del burro, pero también la combustión del carbón, o la extracción del cemento, o del petróleo [y su uso]. En el segundo tipo tendríamos como ejemplos el viento que mueve un molino [o un aerogenerador], los rayos del Sol que inciden sobre una placa fotovoltáica, pero también cosas más sencillas, como lavar la ropa en el río o hasta respirar.

El primero es un uso que implica posesión, que se apropia del trabajo, de la fuerza, incluso de la existencia del entorno para extraer un beneficio. El segundo es un uso que no se apodera de nada, o dicho de otra forma: que no produce un efecto irreversible, en el caso de que produzca alguno, ya que la fuente de que se nutre tiene una relación estable entorno a quien la aprovecha. El primero produce un efecto doble, tanto en quien lo consume como en sí mismo; el segundo tiene un efecto unidireccional.


Personalmente, me parece una vergüenza la defensa de las "energías renovables". Hoy en día le hemos puesto ese nombre a los métodos de extracción de energía pasivos que resultan novedosos; y por algún motivo creemos realmente que se renuevan. Para que se renueven, deberían primero gastarse, y la cuestión es que los métodos pasivos no se gastan, porque no se usan de forma bruta. Pero la cuestión no acaba aquí.

Si nos diera por detener el movimiento de la Tierra para que el Sol incidiera siempre en una cara y poder generar energía para la otra mitad (proponiendo una ficción un tanto extrema y absurda), se trataría de un método bruto. Una vez parada la Tierra, podríamos decir que la extracción es pasiva, pero hemos utilizado un método destructivo para llegar a ella. Un ejemplo menos rebuscado: el crear una presa es un acto bruto, del que nos servimos para extraer energía de la presión del agua, que es pasiva; pero su origen sigue siendo bruto, ya que cambia desde el principio la naturaleza de la presión del agua.



Aquí está el punto de unión con la anterior distinción entre natural y artificial.

Hay muchos defensores de que todo lo artificial, por ser hecho por el hombre, que proviene de la naturaleza, es también algo natural, y por lo tanto defendible de igual modo. Esto es una falacia, y una mala comprensión de la distinción entre natural y artificial.

Yo afirmaría, con ellos, sin ningún problema, que el hombre es natural, y que actúa de forma natural, y que por lo tanto, si lo llevamos a últimas consecuencias, sus actos son naturales, y no tiene un libre albedrío que le permita contrariarlos; pero eso es completamente compatible con la definición que establezco entre natural y artificial, puesto que no tiene que ver con la naturaleza u origen de los actos, sino con cómo se desarrollan y lo que producen. Así, un acto artificial es llevado a cabo con unas espectativas, mientras que lo natural no las tiene, sino que es inerte incluso en intencionalidad.


La relación entre ambas distinciones es la siguiente: ya que lo natural/artificial se refiere a cómo se desarrolla [e inicia] un hecho en el mundo, y lo bruto/pasivo se observa principalmente en las consecuencias, podemos afirmar tanto de los hechos naturales como artificiales que son brutos o pasivos, indistintamente. Sin embargo, los hechos de desarrollo natural tienden al equilibrio, pues no son conducidos por intención alguna. Es difícil defender, por muy destructivo que nos parezca un acto natural, que se trata de un acto bruto; si calificamos de "destructivo" un terremoto, o el paso de una estampida o una manada de animales, lo hacemos desde un punto de vista unilateral, es decir, artificial.



Conclusión: los actos naturales siempre son pasivos, mientras que los artificiales corren el peligro de convertirse en brutos. Por lo tanto, si realmente consideramos que somos seres naturales, hijos de la tierra, grandes ecologistas, y todo tipo de atributos y títulos teóricos que queramos atribuirnos como defensores de la Naturaleza, lo primero que debemos distinguir es qué es pasivo y qué es bruto, y no tomar decisiones basándonos en pensamientos morales (lo bueno o lo malo, tan dependiente de las inquietudes del momento).