"...el hombre no es nada más que su proyecto, no existe más que en la medida en que se realiza; por lo tanto, no es otra cosa que el conjunto de sus actos, nada más que su vida." J.P. Sartre, El existencialismo es un humanismo

"Llega siempre un tiempo en que hay que elegir entre la contemplación y la acción." A. Camus, El mito de Sísifo

"Una minoría no tiene ningún poder mientras se aviene a la voluntad de la mayoría: en ese caso ni siquiera es una minoría." H.D. Thoreau, Desobediencia civil

13 de agosto de 2012

Zombies

Después de un largo descanso obligado (demasiado largo), pues me faltaba tiempo para dedicarme como me hubiera gustado al blog, vuelvo (como me parece que es obvio), aunque no para quedarme ya, enseguida, sino poco a poco; quiero decir, volveré en cuanto me sea posible, pero por ahora sigo ocupado. Esto se trata solo de un anuncio algo adelantado.

Hoy he comprado un libro tras el que iba desde hacía tiempo; no puede uno estar adquiriendo libros constantemente, ha de ir con calma, aunque de vez en cuando no puedo evitar traer tres una semana y otros dos la siguiente. Como decía, he comprado Zombies, una antología de unas treinta historias, de distintos escritores conocidos en la ciencia ficción [conocidos, digo, por sus libros], entre los que destaca mi ya releído y preferido Dan Simmons. No encuentro el momento para empezar a leerlo; lo digo en serio, no lo encuentro: ahora dedico el tiempo libre a traducir a Thoreau, o a leer algún libro del tal Hermann Hesse, que detesta tanto el sistema educativo como yo cuando aún tenía algo nuevo que decir al respecto. Pero no quiero hablar aquí de los contenidos de libro alguno, sino más bien de otras cosas.

Estando de vuelta, con mi libro, en mi mesa, pude percatarme del parecido de la portada (no necesariamente del contenido) con una posible realidad, y más que posible, cercana a la actual. Se trata de rostros tristes, miradas perdidas, decepción y cansancio, rabia y agonía, alguien sin brazo [alguien se lo re-cortó], y, en general, individuos que buscan, muchas veces sin éxito, qué comer. Podría también interpretarlo de otra forma: descerebrados, cabezas faltas de ingenio y creatividad, que buscan comer al resto y crean a otros iguales a ellos, que forman parte de una mayoría creciente, y, especialmente, individuos sin moral que avanzan hacia un objetivo que no pueden decidir. Creo que en la actualidad podríamos hablar de ambos, al mismo tiempo, es decir, de ambas personalidades fusionadas en el [típico] ignorante políticamente controlado. Puedo añadir que ninguno de ellos recibe salario.

Puedo imaginar a uno de esos zombies trabajando en una oficina, pidiendo una limosna, borracho y de fiesta, contratando una puta (o prostituyéndose), o por la autovía a 180; todo es cuestión de la ropa que lleven y lo aseados que estén, pero siguen siendo zombies.

Me interesa mucho el modelo de zombie que va por autovía; es con el que me suelo encontrar cada vez que salgo en coche, y no defrauda, siempre lo hace igual: se coloca tras de ti mientras estás adelantando, tú a la velocidad máxima permitida o un poco más, para evitar el radar, él a la suficiente como para ponerse a metro y medio [a modo de distancia de seguridad]; como ve que no aceleras más de lo permitido, o de lo que te permitiría un radar (con un margen reducido para poder adelantar más fácil), decide que lo más sensato es acercarse más a ti y dar destellos con las luces largas, a modo de empuje. Estos zombies, a los que se les desencajó el pie y les quedó pisando el acelerador, parecen creerse Moises abriendo las aguas de la autovía a su voluntad, como si los demás no tuvieran nada mejor que hacer que obedecer los caprichos de quien apuesta por la muerte (ya está muerto, no le puede ocurrir nada). No digo todo esto porque considere mal ir rápido, no creo que sea del todo inmoral acelerar hasta donde uno cree que puede controlar, pues el criterio de cada uno para sí debería ser correcto, a priori, ni creo que hay que ir despacio o que es peligroso correr mucho, per se; se trata de una cuestión más importante, y es que existen ciertas normas (entrar por un sitio, salir por otro, frenar, etc.) impuestas en un orden; no digo que sea bueno ni malo, incluso muchas veces, la mayoría, altamente mejorable, pero eso no significa que podamos hacer lo mejor, independientemente de que los demás sigan la norma, pues eso solo lleva a que cada uno lo haga de una forma distinta, y que lo mejor se convierta en un caos. Intentar siempre hacer lo que los demás pueden esperar (y me refiero a algo tan peligroso como es la conducción de máquinas posibilitadas par la muerte a las que, si nos comprometemos, hemos de tratar mediante lo impuesto por el contrato firmado y voluntariamente aceptado) se trata de una medida de convivencia que los zombies no conocen.