"...el hombre no es nada más que su proyecto, no existe más que en la medida en que se realiza; por lo tanto, no es otra cosa que el conjunto de sus actos, nada más que su vida." J.P. Sartre, El existencialismo es un humanismo

"Llega siempre un tiempo en que hay que elegir entre la contemplación y la acción." A. Camus, El mito de Sísifo

"Una minoría no tiene ningún poder mientras se aviene a la voluntad de la mayoría: en ese caso ni siquiera es una minoría." H.D. Thoreau, Desobediencia civil

30 de enero de 2012

Peperos: manos a la obra

A la espera de que nos coman el brazo, estamos todos los días acojonados con estos políticos y sus tonterías progresivas (que no progresistas). ¿La razón? Bueno, esto lo digo por la indudable capacidad de los peperos para meternos el miedo siempre que quieran, con cifras escalofriantes de paro y anuncios de medidas drásticas... pero se están conteniendo, han cambiado su estilo y ahora dan la visión optimista: estamos haciendo cambios, esto va a ser mejor; ahora no, pero luego, mañana si eso, alguno de vosotros, pobres pringados, encontrará trabajo. Ellos se han puesto "manos a la obra", pero nada bueno parece venir por el momento. Será mejor seguir el consejo de Rajoy: ¿Que hay desempleo juvenil? ¡Pues estudiad y encontrad trabajo! ¿Que nos proponen ir a trabajar por más dinero y con mejores condiciones? ¡Ni de coña, aquí en España todos y que se jodan los alemanes! Ahora no diría eso, porque tiene que chuparle la entrepierna a Merkel para que no le corte los cojones, aunque se quedó sin ellos al heredar la posición de Zapatero (ante Europa, me refiero). El fuerte e inflexible Rajoy de la oposición, que criticaba a todo el mundo por cooperar, por intentar solucionar las cosas, por negociar con los que tienen buena economía para salir de la crisis, y que proponía medidas mágicas en solitario, ahora admite las medidas que todos los demás habían tratado, pero con ese "toque mágico" que hace que parezcan otra cosa distinta a lo que él criticaba sin fundamento alguno.

Por otro lado, tienemos a los progres del PSOE, algunos más que otros, discutiendo con gran alegría, emoción y buen rollo quién se va a quedar al frente del partido, si el veterano de izquierdas que recuerda con orgullo y satisfacción sus momentos de gloria, no tan lejanos, o la joven promesa del partido, apoyada por todos los grupos feministas y ultra-feministas que se pueda encontrar. A mí me da igual, ninguno de los dos va a hacer cambiar de opinión a aquellos que tienen una supuesta mayoría absoluta de un 30% del total de los votantes, aun así capacitados para decidir que un tipo sin programa específico, que promete alegría, vitalidad y confianza, gobierne como le dé la gana sin oposición práctica.

26 de enero de 2012

DIOSES (fragmento)

Estoy escribiendo unas cosillas sueltas, Consideraciones de lo tópico (título provisional), y este es un fragmento que hace poco acabo de introducir en un apartado titulado DIOSES. Espero que os guste:

"Le preguntaba John Keats a su hermano si podrían haber seres superiores, dioses, que se divirtieran observando los movimientos de sus creaciones. No es una opinión tan descabellada, el ser humano se entretiene fácilmente torturando animales, u observando cómo actúan frente a determinadas situaciones, estudiándolos. ¿Por qué no vamos a estar nosotros en una granja? Pero el trato con la deidad siempre es jodido, nunca sabes si afirmar que Dios es bueno o ponerte a pensar en que no te hace ni puto caso. Y es que ante la imposibilidad de saber nada con certeza, ¿qué hay de malo en decir paridas? No importa que no tengan fundamento, que hablen de una idealización y de algo eterno que no alcanzamos a comprender que tiene que ser así porque-sí, a la fuerza, y va a misa. Si no es difícil convencer de eso, ¿habría problema en convencer de que, realmente, los dioses son tan farfulleros como nosotros? Sería algo más normal, acorde a lo que conocemos, pero nos negamos a pensar que alguien tan deficiente como nosotros, pero con potencial para crear cosas, haya ideado el mundo, pese a que incluso nosotros somos capaces de inventar, a veces. Y aunque nos intenten convencer en alemán de que éste es el mejor mundo de los posibles, solo un dios chapucero y vago podría haber creado tal obra maestra de insensatez: si es infinitamente bueno, infinitamente poderoso e infinitamente todo lo que se nos ocurra, ¿no podría habernos hecho  a nosotros también así? Por el contrario, nos ha hecho finitos, nos ha hecho sensibles, ha hecho que podamos sufrir, y que tengamos cierta libertad para decidir qué hacer. A mí, sin mucho más, me parece el escenario perfecto para coger unas palomitas y disfrutar del espectáculo decadente la mañana del domingo (porque no es que descansara, es que se puso a mirar cómo nos matábamos entre nosotros).

Pero, dejando de un lado la concepción monoteísta, que ya empieza a aburrirme, voy a plantear algo más acorde a mi querido Keats, una situación politeísta. Digamos que en un lugar de superficie espongiforme viven unos seres superiores, que viven y mueren como nosotros, pero cuya vida es ligeramente más satisfactoria y poseen grandes conocimientos sobre el mundo, por lo que pueden crear vida a placer. Estos seres, no digamos seres, estos tipos con una inteligencia ligeramente avanzada y un organismo extraño, diferente también al nuestro, tienen, quieran o no, los mismos, incluso más, defectos que nosotros. ¿Y por qué más? Bueno, basémonos en la naturaleza que conocemos: los seres más simples son los que mejor se organizan, aguantan más y tienen menos defectos. Así, cuanto más complejo sea el ser, más deficiente, y esos tipos son directamente tontos, porque no hay otra palabra. Pero como saben crear vida, se les ocurre formar al homo sapiens (nosotros, ¡qué suerte!) a ver qué pasa (eso no parece tan bueno), y empiezan con los monos, y se divierten observando y haciendo estudios sobre cómo evolucionamos hasta llegar a donde estamos ahora. ¿Divertido, eh? Pues imaginad lo que se deberán divertir ellos al darse cuenta de que un grupo de imbéciles, de esos que habían criado en una granja cualquiera por diversión, empiezan a adorar a dioses imaginarios y a seres perfectos que les vayan a salvar de la desgracia del mundo sensible. Un descojone de la hostia."

20 de enero de 2012

El terror de Internet

No voy a pedir un último adiós [a Dios te encomiendo], ni pedir un silencio o un llanto, ni voy a hacer peticiones de clemencia ni llamadas a las armas. Voy a hacer maniqueísmo, y ya cada uno que piense como quiera, pero esta es mi idea: Internet les da miedo, les aterra, hace que se caguen en los pantalones y llenen de mierda el bonito traje que llevan a los mítines.

No voy a detenerme en la muerte de Megaupload como hecho más trágico de lo que es; ciertamente, es la prueba de que ha comenzado definitivamente lo que todos temíamos y queríamos que se evitara por todos los medios; pero los medios no han llegado al fin buscado, Internet no ha sido visible como una fuerza dentro del poder, y está siendo desmembrada.
Esto comienza por excusas: el intercambio de canciones, la subida de películas, la gran pérdida de ingresos, etc. Cosas que, en cierta medida, se corresponden con el sector comercial del "entretenimiento", si es que se puede denominar así. Las excusas del copyright llevan a la creación de leyes estúpidas como Sinde o SOPA, y éstas al cierre de webs de carga/descarga, vídeos, intercambio de información, etc. Pero vayamos por partes.


  1. Miremos a las típicas excusas de copyright, a las que tanto han conmovido al mundo del espectáculo, que han dado bien la nota con su interpretación de los "pobres marginados sin sueldo que si comen caviar por la tarde no les queda para la cena". Pobrecitos todos ellos, que no pueden ganarse la vida como miles de artistas más que se dedican, felizmente y en muchos casos MEJOR, al entretenimiento. No solo han querido engañar a la gente, sino que se han engañado en algunos casos ellos mismos creyendo sinceramente que están en mala situación, comparándose con el parado o el que no gana para acabar el mes. Hay que ver las agonías que sufren esos que no hacen más conciertos por no sudar en demasía el Lacost y que, además, se quejan de no ganar suficiente vendiendo discos por una canción medianamente decente que estrenaron hará dos o tres años, estafándose y copiándose después a sí mismos en una continua mofa a la misma inteligencia humana; o los que, decididos a crear películas costosas e insulsas, sienten el horror de no llenar las salas de cine a la semana del estreno, lamentando que, en verdad, tanta gente como ellos quiera dedicarse al cine que el interés por ver una película más entre miles día tras día hasta el fin de los tiempos sea prácticamente nulo y, en todo caso, que esa jovencita que ha ido en tres o cuatro ocasiones al cine a ver su peli favorita de la saga crepúsculo decida que, por quedarse sin dinero, la va a ver por internet. ¡QUE PENA MÁS GRANDE!
  2. La creación de esas leyes estúpidas tipo Sinde o SOPA, que tanto parecen beneficiar a esos pobres majaderos desamparados que son los autores de gilipolleces varias, resultan un mero instrumento político (esa misma política que tanto entristece a Davisito) para controlar la red. En medio de toda esta globalización, esta crisis mundial [mundialmente occidental] que solo trae más deseos de orden, ley y control de gentes, no podemos permitir que en Internet se haga apología de ciertas cosas; ni por Internet, ni por ningún sitio, ¡vamos a ver! "Que si, que nos parece genial que os quejéis, indignados, en medio de la Plaza del Sol... pero si viene el Papa hay que tener un poco de respeto y cerrar la puta boca, perroflautas de mierda, ¿no os parece?", sería una típica declaración, quizás algo maquillada, quizás solo como pensamiento, de la política española en general. Y si mañana alguien decide que, ante este estado lo mejor es matar a todo el mundo, habría que juzgarlo como a terrorista y peligro para todos nosotros, ¿no? Bueno, pero no todo es así... en China se están abriendo a Internet y a información exterior (contra lo que querría el gobierno chino, hay que decir). Pero eso de que se abra China es normal, va a prostituirse; el ideal de occidente es acabar con la indecencia, la contingencia de la carne, así como sus deseos, y terminar de una vez con todas con el pecado hacia el copyright, pero sobre todo acabar con esa anárquica libertad de expresión e intercambio de información, vídeos, imágenes, compra/venta de libros, muebles, electrodomésticos, cubertería, móviles, putas, órganos internos, heces y fluidos corporales de todo tipo típicos, sin duda, de Internet. Somos esos depravados contra los que hay que realizar una nueva cruzada, contra los que hay que luchar. La intención es imponer la ley terrena en Internet (hace poco me censuraron este comentario, repetidas veces, en una página de tuenti llamada "No a la ley Sinde (El gobierno la acaba de aprobar!!!)", así que parece ser muy ofensivo), imponer al Estado en la anarquía que, hasta el momento, representa la libertad absoluta de expresión en la red, el intercambio de información, o de lo que sea, y, a la vez, el profundo respeto y decencia que se difunde por toda ella, siendo esta una anarquía efectiva. Eso les da miedo. Digamos que es como cuando Cristo; Internet es Cristo, pero nos gusta torturarlo, hacer que cumpla la voluntad de las gentes que deberían estar agradecidas, y, para colmo, luego ilustrar nuestra fe con su sufrimiento, [y no hablo de teología].
  3. Por último, respecto al cierre de webs, que es una estrategia bien medida y calculada, como siga así nos vamos a quedar sin mucho que hacer. La solución no está en el propio Internet: es una pérdida de tiempo para los dos bandos, si no se toma en uno un control decisivo que someta al otro. La solución es terrena. Pues ellos irán destruyendo las funciones vitales de lo que consideramos la libertad de Internet: comenzarán (han comenzado) quitando webs de carga/descarga, que son como esas zonas en las que te permiten aparcar por un momento, pero no les hace gracia que abuses demasiado de ello; después están las de difusión de información, páginas del tipo Wikimedia y derivados, que se asemejarían a esas reuniones de biblioteca que uno tiene antes de los exámenes, o simplemente a la biblioteca del pueblo, pero a lo bestia; por último están las páginas de intercambio de enlaces, los foros (los chats privados no, por supuesto, eso es propiedad privada y hay que defenderla si se es un buen ciudadano) y blogs, lo que diríamos, palpando el terreno, que es prácticamente cualquier charla de calle, cualquier quedada, salir a tomar algo y hablar de cómo va el día y mierdas de interés. En la dimensión terrena nos lo permiten, está bien visto tener ciertas libertades, pero en la red es distinto: hay demasiada libertad, muy poco control, y parece no ser un caos. Eso da miedo, ¡joder si da miedo! Sobre todo si se llevan siglos defendiendo la necesidad de una cabeza en el poder que domine al resto y los someta a la ley.

Pero, como ya he dicho, la solución no está en atacar sin parar en Internet; es buen entretenimiento, jode, molesta, y puede atrasar las cosas, pero la solución es salir a la calle y hacer cosas, con nuevas ideas y evitando, con la presencia de las gentes, que esto vaya a más. Que nos tengan miedo, no solo en Internet, sino también en las calles.

17 de enero de 2012

De buen rollo...

Con el buen rollo de un colega que te choca con el hombro y te estampa contra la pared, Francesco Schettino hizo naufragar el crucero Costa Concordia en la isla de Giglio, donde vivía un compañero. No sabemos qué bebería Schettino esa noche... ¿habrán controles de alcoholemia en medio del mar? A partir de ahora, yo me replantearía ponerlos.
Pero Schettino, no contento con hundir un barco, lo abandonó a su suerte como buen y responsable capitán, que abandonó el barco "coordinando", sin saber cuánta gente ni cuántos muertos habían en el crucero que capitaneaba. En la conversación con la Capitanía, afirmó que "estaba yendo" a hacer recuento mientras llegaba a la costa, donde lo detuvieron. ¡Qué pena! Con lo buen tipo que era... ¿Cómo podía imaginar él que iba a encontrarse, al salir de la ruta y acercarse peligrosamente a una isla, con una roca que no salía en sus planos?
La tragedia, siempre de buen rollo, ha sido comparada gratuitamente con la del Titanic... y ciertamente guardan grandes similitudes... si quitamos el hecho de que el Costa Concordia chocara por la estupidez del capitán y no por no ver un iceberg, el que este naufragio se diera en el Mediterráneo y que el barco estuviera a menos de 150 metros de una isla... Sí, es muy parecido: la gente se tuvo que tirar al agua, solo que eso no supone un problema mayor cuando no estás rodeado de icebergs y agua cuasi-congelada.

La actitud de Schettino es, por tanto, impecable: como la de un crío que rompe un cristal y sale corriendo, con el orgullo y la admiración que le brindan sus colegas. Aunque en el caso de Schettino, sin encontrarlo por ninguna parte. Pero ya no somos críos corriendo por la calle, Fran. ¿Todos cometemos errores? Si, cierto, no se nos puede culpar por completo de todo lo que hagamos, como si fuéramos únicos y completos culpables de las desgracias que nos rodean... pero eso no quita la responsabilidad de alguien al provocar algo así y, mucho menos, el que se intente eludir.

16 de enero de 2012

"Elige de nuevo"

"-¿Y qué mensaje se te ha ocurrido? [...]
-Elige de nuevo -dijo Aenea.
Reflexioné un instante.
-¿Elige de nuevo? -repetí. [...]
-Elige de nuevo -dijo con firmeza.
-¿Podrías explayarte un poco?
-No -dijo Aenea-. Esa es la idea. Mantenerlo siempre. Pero nombra una categoría y lo entenderás.
-Religión -dije.
-Elige de nuevo -dijo Aenea.
Me reí.
-No bromeo del todo, Raúl. [...]
-Lo sé, pequeña -dije, aunque antes no estaba tan seguro-. Categorías... eh... sistemas políticos.
-Elige de nuevo.
[...]
-Es hora de elegir de nuevo. Y hablando de nuestras visiones de la evolución...
-¿Qué?
-Elige de nuevo.
-¿Elegir de nuevo qué? ¿El rumbo de la evolución?
-No, me refiero a la idea de que la evolución tenga un rumbo. La mayoría de nuestras teorías sobre la evolución, llegado el caso."

"-¿Por qué haces esto, pequeña? [...]
-Solo por la posibilidad de elegir. Solo por la oportunidad de seguir siendo humana, al margen de lo que esto signifique para cada persona que elige.
-¿Elegir de nuevo?
-Si, aunque signifique elegir lo mismo de antes."
El ascenso de Endymion; Dan Simmons

Eso es, de eso se trata: elegir de nuevo, sea lo que sea, sea por lo que sea, aunque sea lo mismo que antes, pero poder elegir de nuevo. ¿Qué sería de nosotros si tuviéramos que seguir el resto de nuestra vida a rajatabla lo que al principio hemos elegido, o lo que eligieron otros antes de que naciéramos?

"Elige de nuevo".
Es el grito que queda tras la lectura de El ascenso de Endymion, maravillosa continuación de se predecesor Endymion y final de la saga Los Cantos de Hyperion, última lectura que tenía pendiente desde hacía tiempo. No me atrevo a decir que sea el mensaje de toda esta tetralogía de Dan Simmons, pero es el grito más fuerte que se encuentra en la obra, durante toda la obra, podríamos decir. Al estilo del Sapere aude! kantiano, "atrévete a pensar", y una vez que has pensado, diríamos, "atrévete a elegir", y después "atrévete a elegir de nuevo", una vez tras otra, durante el resto de tu existencia.
Pues para eso estamos diseñados: para pensar y elegir. Y si consideramos una elección como la única posible, ¿de qué nos sirve seguir pensando?, ¿de qué nos sirve la razón?

Quizás algunos esperen que aclare algo de las citas... o que me remita a ellas para explicar un poco a qué vienen, pero realmente quiero ensalzar el concepto, más que la maravillosa historia que nos narra Dan Simmons. Elegir de nuevo, en un mundo que, nos propone el autor, sigue los ideales actuales cristianos, sus religiones casi intactas, con una Iglesia católica revivida en los dos últimos libros (nunca mejor dicho) y que vuelve, esta vez a nivel interplanetario, a condenar a los infieles y a predicar el bien de las cruzadas, manteniendo una idea que se refleja durante toda la tetralogía: mantener a la especie intacta, atacar a los "mutantes" que se han adaptado al espacio y ensalzar a la humanidad como verdad única cuasi-divina.

En ese contexto: elige de nuevo. No es una condena hacia la humanidad, ni hacia el instinto de conservación, ni hacia los gustos que pueda tener alguien, ni la fe... es un valor propio de todo ser racional, una posibilidad derivada de la posibilidad de pensar en el mundo y en uno mismo, de hacer relaciones y juicios. Elegir, "aunque signifique elegir lo mismo de antes", diría Aenea, la joven mesías de esta obra.

Y es que el mundo no está predefinido, ni admite que se predefina absolutamente nada en él; si se hace, si se niega el cambio promovido por el paso lineal del tiempo, se niega con ello la supervivencia. ¿Hasta qué punto podemos cambiar el mundo a placer para adaptar sus desperfectos, creados por la acción humana, a la misma continuidad de la especie?

Elige de nuevo.
¿Y si la naturaleza se ve afectada por las máquinas que hemos creado, y los bosques y miles de vidas están en peligro, por continuar con ello?

Elige de nuevo.
¿Y si muere gente de hambre porque el sistema económico impide la partición equitativa de la riqueza?

Elige de nuevo.
¿Y si encontramos ignorancia y desinterés promovido por la tele-basura, la publicidad y las faltas del sistema educativo?

Elige de nuevo.
¿Y si nos quitan libertades, obligándonos quien tiene el poder a decidir lo que debemos o no hacer?

Elige de nuevo.
"el hombre, sin ningún apoyo ni socorro, está condenado a cada instante a inventar al hombre" [J-P. Sartre]

14 de enero de 2012

¿Drogas?

Suele decirse, por parte de los que son buenos y correctos miembros del demos, que las que son denominadas "drogas" (en el sentido más amplio del término) resultan un mal para la sociedad, un problema que se ha de erradicar. Sin embargo, ¿qué son "drogas"?, y, en todo caso, ¿qué representan dentro, o fuera y respecto, de la sociedad?
Dan Simmons publicó hace unos meses un libro titulado "Flashback" (que no he tenido el honor de leer aún) que se desarrolla en unos no muy lejanos Estados Unidos del futuro, donde la población ha perdido sus esperanzas y la felicidad debido al caos desatado tras la crisis. Tranquilos, no me he desviado del tema, y ahora lo entenderéis; en este contexto, triunfa una "droga" llamada flashback, que permite a quien la consume recordar vivamente, tal y como volviera a estar allí, un momento del pasado. Esto lo expongo inicialmente, ya que no es cualquier tontería, y es justamente lo que me ha dado pie a escribir esta entrada. Qué curioso resulta que, en una sociedad arruinada, en la que se ha perdido el ánimo con que se vivía en el pasado (especialmente en EEUU y su ideal de libertad) se consuma de forma masiva una droga que hace recordar esos momentos pasados, que recobra la felicidad de los mismos y elude la realidad. ¿No sería coincidencia? ¿No sería un hecho curioso que, así, sin más, esos marginados sociales que se drogan siempre, por drogarse, por vicio, apartándose del bien, como diría cualquier bienintencionado miembro del demos, se droguen con algo que oponga y les haga salir de una realidad deprimente? Y con esto lanzo la cuestión, ¿no hacen eso siempre las "drogas"?
Pongamos un ejemplo, pongamos como "droga" un tipo de medicamento que produce sueño. Alguien consume este medicamento cada cierto tiempo, y si no lo hace se siente mal, insatisfecho... Todos nosotros estamos pensando en que esa persona padece insomnio, que tiene un problema y el medicamento se lo soluciona. Sin embargo, el esquema que he planteado, y que responde al ejemplo, también lo hace con otras "drogas", por ejemplo, digamos, un alucinógeno. Alguien consume este alucinógeno cada cierto tiempo, si no lo hace se siente mal, insatisfecho... Pero todos estamos pensando que esta viciado, que tiene un problema por haber probado ese alucinógeno que no tendría de no haberlo hecho. ¿Creemos que el señor que se medica contra el insomnio no tendría insomnio de no haber probado el medicamento? No, la razón de consumirlo es justamente su insomnio; y ¿cómo puede tener alguien vicio si nunca ha probado algo?
Resumiendo, para no explayarme demasiado, lo propondré de esta manera: uno tiene insomnio, prueba el medicamento y ve que le funciona, por lo que decide seguir tomándolo hasta que se le quite el insomnio, pero, al ser este muy persistente, cada vez que deja de tomarlo resulta que lo vuelve a tener y, en todo caso, lo nota más fuerte que antes, pues ha pasado un tiempo sin padecerlo. Ese es el esquema que veo en las "drogas", ya que el medicamento contra el insomnio también sería "droga".

Ahora viene la miga del asunto... ¿cual es, por decirlo así, el "insomnio" que incita a consumir alucinógenos? Pues bien, todo depende de fenómenos opuestos: el medicamento produce un efecto (sueño) en el cuerpo humano que responde contra una realidad del mismo cuerpo (insomnio); del mismo modo, el alucinógeno produce un efecto (alucinación) en el cuerpo humano que responde contra una realidad exterior (el mundo).
Es decir, que nos salgamos ya de la triste concepción de las "drogas" como elementos malos, perjudiciales, que solo traen el desequilibrio que tanto parece asustarnos, y admitamos que son necesarias ante el inconformismo, que traen un alivio y tranquilidad ante una situación no deseada más que desperdicio. No niego que puedan darse algunos casos fuera de esta concepción que propongo, pero en general, y me atrevería a decir que siempre, las "drogas" traen, ante todo, seguridad al individuo ante el descontento y la ansiedad de lo que no gusta. Incluso un "adicto a las compras" (shopaholic) se entrega a comprar cosas, lo que sería su "droga", para evitar el malestar que le produce no comprar (sé que es un ejemplo basto, contrastado con los anteriores, pero en cierta medida se podría considerar).

En conclusión, las "drogas" no son un problema para la sociedad, sino que son las que definen cuáles son los problemas de la sociedad. Si alguien no encuentra emoción, diversión, o fundamento en la vida que tiene, ¿quién le puede impedir salir de ella? Nadie dice a un católico convencido que es malo para la sociedad que durante la cuaresma no quiera comer carne, ni que tomar la comunión, atormentarse por cometer algún pecado o incluso fustigarse, en algunos casos, sean actos que están fuera de la normalidad y que, por tanto, deban ser sancionados duramente; y díganme, ¿quién niega que la religión sea, en todo caso, un método para escapar a realidades de la vida que no entendemos o no aceptamos?

12 de enero de 2012

Información y publicidad

Resultan ser éstos dos aspectos curiosos del mismo ámbito, llamémosle difusión, contrarios en todo lo demás. Información y publicidad, que en un principio pueden resultar parecidos, no similares y mucho menos equivalentes, pero parecidos en cuanto a forma; ¿no informamos al publicitar?, ¿no publicitamos al informar? Pues no, o no tiene por qué.
Hay que diferenciar ambos, hay que hacer maniqueísmo, distinguir el alfa y el omega, para después hacer las concesiones que nos vengan en gana.

Primero hablaré de la información (y ya explicaré por qué); la información es, ante todo, la más simple difusión de hechos, o, si nos vamos a algún diccionario, hablando en verbo, algo así como dar a conocer un conjunto de datos [no es una cita literal]. Es decir, estamos hablando de aquello que va a proporcionar, en determinados casos, una fuente de conocimiento, de saber, que pueda dar pie a la reflexión; sin información no puede uno reflexionar sobre nada, no tiene nada a qué referirse o nada a qué contrastar; no puede haber pensamiento.
Por otro lado tenemos la publicidad; quizás la publicidad sea un hecho más complejo que la simple información, pues implica en él mismo la necesidad de difusión. Parece ser, y lo digo desde mi punto de vista, un derivado de la información, que se lanza con otros fines. Así, al publicitar, uno divulga a fin de atraer el interés [tampoco es una definición literal]. Es decir, la diferencia que encontramos en la publicidad es la de dar apariencia, la de dar a conocer cosas, no por conocimiento, reflexión o pensamiento, sino por generar interés hacia lo que se publicita; la publicidad es, ante todo, generadora de interés, aunque para ello tenga que ocultar información, inventar o manipular. Por ello, como he dicho que explicaría, hablo primero de la información, ya que la publicidad parte en cierta medida de ella, aunque la coloquemos casi al mismo nivel en cuanto a comparación, para hacer otro tipo de difusión, una difusión interesada.

Por último, e introduciendo nuestro maniqueísmo temporal en la vorágine de la realidad, decir que ambos conceptos, información y publicidad, se ven impregnados uno del otro, manchados por el uso y llenos de valoraciones personales. Sin embargo, ¿qué es la publicidad, sino una malformación de la información, que es llevada al ámbito social como elemento socializado y competitivo en vez de socializador y competente. Es decir, información como elemento socializador por su carácter informativo, que produce reflexión y posibilidad cambio en el pensamiento, y competente por su misma potencia útil; en contraste, publicidad como elemento socializado por su mismo interés, que busca la manera de acercarse a la actualidad de la sociedad para hacerse visible y popular, sin intención de cambiarla, y competitivo por el conflicto que genera entre sí la publicidad para hacerse más visible un artículo que otro.

Información y publicidad, dos fuerzas que, partiendo del mismo centro, llegan a márgenes opuestos del mismo círculo (para quien entienda la metáfora).

11 de enero de 2012

Música, canciones estúpidas, y "chacarrones"

¿Quién dijo que crear un gran éxito fuera difícil? Todo lo contrario, si vemos hacia dónde nos conduce la cultura, o mejor dicho la costumbre, musical. Nos encontramos con perlas como la catequista del oriente, o la conocida niña cervecera. Letras sin una temática fuerte, como Baby oh! Baby oh! o el "tú, y tú, y tú, y tú", incluso estupideces como "el que te foca" y "dale más gasolina". Sean o no grandes éxitos, todos ellos contribuyen a una costumbre musical que acaba por aplanando todo pensamiento: el objetivo de la música pasa a ser de chulería, de moralina refinada, o de amor juvenil diluido en éter. Las tres son odiosas, son puntos fuera del entretenimiento y goce que ofrece la música desde tiempos inmemorables.
Esta es, en parte, la decadencia de la música; pero, del mismo modo, ¿se podría calificar decadente la música dedicada a otra temática? Hay que señalar que la música tiene también, y ha tenido me atrevería a decir que siempre, una finalidad instructora, didáctica, que se ha beneficiado del ocio para enseñar a la vez que entretener. No es, por tanto, que yo quiera defender a toda costa una música con cierta temática frente a otra, sino que es, de hecho, el objetivo de la música y el beneficio de la misma difundir ideas más allá de la simple distracción. Cualquiera puede hacer un "gran éxito del entretenimiento", pero no por ello resulta ser buena música, sino eso: basto entretenimiento para la gente común, al margen de todo pensamiento y provecho del mismo.
Nos encontramos, sin embargo, otras canciones curiosas en este aspecto, como podrían ser el "chiki chiki" y Chacarrón Macarrón. Y digo curiosas porque, pese a ser obvias estupideces, parecen ser creadas a partir de unas ideas concretas que no expresan con toda claridad en la canción, sino con el hecho de la canción. Es decir, en el caso del Chikilicuatre, mostrar presentándose a Eurovisión esa misma estupidez y falta de gusto musical del que trato aquí, y del mismo modo el Chacarrón.

Pero en esa canción conocida como "Chacarrón Macarrón" es donde me quiero detener; todos los que la escuchen dirían, a primera vista, que es una gran estupidez, quizás con ritmo, quizás pegadiza, quizás lo que sea, pero con una letra incongruente y sin ningún sentido. Yo digo que se equivocan. Si alguien les dijera que es una canción con sentido, lo tomarían por loco, y dirían que se ha drogado. Yo digo que se equivocarían. Pero, ¿y si os explico por qué tiene sentido? Para empezar, encontré por casualidad la supuesta letra original (aunque se han difundido muchas letras que solo son cosas puestas al azar, según sonaba, esta se acerca mucho a la realidad). Además, al parecer, y yo lo creo, hay una historia sobre el origen de "chacarrón" que coincide con dicha letra. Según ésta, en una ocasión a los cantantes ("El Chombo" y "El Mudo") se les contaba una historia sobre un norteamericano que decía "shark around" (tiburón alrededor), y quien contaba la historia decía algo parecido a "chaca arroun", por lo que se les ocurrió hacer una canción, con esa gracia, criticando a los que hablan o cantan en otro idioma pero no saben lo que dicen. Por supuesto, sin el hecho de cantar una canción así diciendo a qué se refiere, no se entiende la crítica, y debido a la publicidad y difusión de internet, esto no es del todo posible. ¿Resultado? Degradación de algunos temas que, en contexto, son geniales, e incluso graciosos, como es el caso.

Pero, aun así, siempre nos quedará ese resquicio de estupidez propia de la "canción del verano" de Georgie Dann, ya sea la barbacoa, o una burrada que algún borracho escribió con su propio vómito.

10 de enero de 2012

Sobre "El nombre del mundo es Bosque"

Hace tiempo que venía buscando la posibilidad de hacer una síntesis de este gran libro, El nombre del mundo es Bosque, y me alegro de contar ahora con tiempo para ello.
El libro es, sin duda, una genialidad de Ursula Le Guin, conocida escritora de fantasía y ciencia ficción con temática generalmente ética y moral; historias feministas, ecologistas, adecuadas para el público menor, pero también con ideas de carácter anarquista.
Esta obra en concreto hace que el buen lector meditativo goce a la vez que se indigna y aclama la precisión con que la autora ha diseñado la obra.


Primero, hay que señalar que la temática general hace que uno piense en novelas posteriores de ciencia ficción, en algo parecido a primeros intentos por describir una historia moldeada en el cyberpunk (de creación posterior, unos 10 años), lo que nos hace recordar que no siempre debemos recurrir a la historia mucho más que al instinto. Especialmente, me hace pensar en algún fragmento perteneciente a Los Cantos de Hyperion (de Dan Simmons), especialmente a la historia (los lectores la obra de Simmons lo recordarán) del cónsul, que se ve envuelto en un universo decadente por la acción humana, privado de su mundo natal y se revela contra el poder. Ciertamente, hay un punto de ese personaje tipificado también en esta obra; el ambiente recuerda vagamente a muchas escenas que se describen especialmente durante las dos primeras obras de la tetralogía de Los Cantos, incluso más patente con la destrucción final del mundo conocido como "Bosquecillo de Dios"; quizás sean justamente esas dos obras una extensión, entremezclada, de la obra de Ursula Le Guin. Los mundos amenazados por el desarrollo humano, especies aborígenes extinguidas, y seres humanos adaptados naturalmente (exters) amenazados y en guerra continua con unas instituciones y un avance propio del cyberpunk. Como ya he dicho, Le Guin hace un primer intento de todo ello, y queda de manifiesto, pues no es un libro rico a nivel de ciencia ficción, sino de pensamiento. Quizás hable en otra ocasión de la obra de Simmons con la que tanto tiene en común El nombre del mundo es Bosque, así que la dejo apalancada por ahora.

La historia se desarrolla en Nueva Tahití, un mundo alejado a años luz de la Tierra, totalmente natural, donde los habitantes (athstianos) son, al parecer, descendientes de los humanos adaptados al bosque. La historia comienza cuando, por la falta de madera en la Tierra, los humanos deciden ir a Nueva Tahití para tomarla de allí. La situación es de esclavitud para los athstianos, mientras que los humanos se aprovechan de sus tierras, destruyendo el bosque, de su mano de obra y, en ocasiones, de sus mujeres. La guerra estalla definitivamente cuando los athstianos deciden no tolerar más la situación en que se ven obligados a vivir. Podríamos dividir la obra en tres partes, en tres personajes, o en tres pensamientos o ideologías, lo mismo da:

  • El primero, el primero en mostrarse en el desarrollo del libro, y el primero en darse según la historia, es el lado humano, visto desde el personaje del capitán Davidson, cuya actitud es de desprecio y superioridad hacia los athstianos (a los que llaman degradantemente crichis). Davidson se muestra durante la obra como cruel y despiadado, sin escrúpulos, pensando en todo momento que no hay nadie que pueda cuestionarlo y que es mejor que cualquier crichi, incluso que todos ellos juntos, lo que se hace palpable en los capítulos dedicados a él por la autora, que recalca una línea tras otra los pensamientos del capitán. En el libro se cuenta que violó a una athstiana y luego la asesinó (uno de los motivos de la rebelión). Durante toda la guerra piensa que es inmune a los "animales" que les atacan, y al final es capturado creyendo que, por ponerse en cierta posición que para ellos implica "paz", va a engañarlos; incluso llega a reírse creyendo en su inmunidad.
  • El segundo, el segundo en mostrarse en el desarrollo del libro, y el segundo en darse según la historia, es el lado de los athstianos, visto desde el personaje de Selver, un athstiano que encuentra un nuevo cometido en su vida al sentir algo que, hasta el momento, no pertenecía a su raza: el odio. Siente rencor hacia los humanos (a quien ellos llaman yumenos), por la destrucción de los bosques y, especialmente, el abuso hacia su gente. Casualmente, la athstiana a la que Davidson viola y mata era su mujer, lo que contribuye a aumentar el conflicto entre ambos protagonistas. En la cultura athstiana, sus costumbres, su modo de vida y de entender el mundo, hay dos realidades: el tiempo-mundo (algo así como la realidad material, de los hechos) y el tiempo-sueño (del pensamiento, del pasado y el futuro, que no se hace real hasta llegar al mundo); esa distinción es clave. Su sociedad no es compleja, al contrario, se rige por una serie de matriarcas o jefas que controlan e informan, sin embargo, el verdadero poder recae en los soñadores, que traen cambios desde el tiempo-sueño al tiempo-mundo. Estos cambios no tienen, sin embargo, vuelta atrás. Selver dice al final que querer llevar el tiempo-mundo al tiempo-sueño "es demencia". Así, Selver trae del tiempo-sueño el odio hacia los yumenos y la posibilidad de matar, algo que nunca puede desaparecer una vez que ha entrado en el tiempo-mundo; así, con palabras de Selver, "lo que es, es. No pretenderé, ahora, que nosotros no sabemos cómo matarnos unos a otros". 
  • El tercero, el tercero en mostrarse en el desarrollo del libro, y el tercero en darse según la historia, es el punto intermedio del primero y el segundo, es una figura esencial en la historia, la que antes he identificado, medianamente, con el cónsul de Los Cantos. Se trata de Lyubov, un intelectual que viaja a Nueva Tahití para estudiar a los athstianos. Ante la crueldad humana, decide denunciar estos actos y, al no ser tenido a penas en cuenta, se pone de lado de los athstianos en su rebelión. Él conoce a los otros dos protagonistas: detesta a Davidson, por su prepotencia y crueldad, y hace amistad con Selver por el tiempo que dedica a estudiar su cultura y la afinidad de ambos. Sin embargo, como era de esperar, esto le trae problemas, debido a que pertenece, pese a criticarlos, a los humanos, y no a los athstianos, a los que preferiría unirse. Lyubov muere en la revuelta athstiana que se lleva a cabo en la capital, que termina en llamas.
Nótese que he recalcado al principio de cada parte su organización; esto es porque, ciertamente, se sitúan así en el libro, en perfecta armonía, en un desarrollo magistral (quizás insuficiente para el lector habituado a grandes novelas de ficción), con un contenido crítico a cada página. Es curioso como cambia drásticamente la descripción de Nueva Tahití, de los bosques, de los habitantes, en cada una de las tres visiones expuestas en el libro: Davidson los ve como "una oscura maraña de árboles, espesa, intrincada, interminable; sin ningún sentido. Un río perezoso invadido y ahogado por los árboles, algunas madrigueras de crichis escondidas entre los árboles, algunos ciervos rojos, monos peludos, pájaros. Y árboles. Raíces, troncos, ramas, hojas arriba y abajo que se le metían a uno en la cara y en los ojos, una infinidad de hojas en una infinidad de árboles", mientras que para Selver las descripciones del mismo escenario hablan de que "espesas y rugosas, las raíces estaban cubiertas de un musgo verde a orillas de los arroyos que fluían lentamente como el viento, demorados por suaves remolinos y falsos remansos [...]. El suelo no era seco y compacto, sino húmedo y esponjoso, producto de la colaboración de los seres vivos y la lenta, la morosa muerte de las hojas y los árboles; y en aquel fértil cementerio crecían árboles de treinta metros de altura, y hongos diminutos que brotaban en círculos de un centímetro de diámetro". Lyubev da la clave del libro cuando dice, en un interrogatorio al que asiste con Davidson sobre las prácticas crueles en el planeta, que "si el bosque perece, la fauna puede extinguirse junto a él. La palabra que para los athstianos designa el mundo, designa también el bosque".

4 de enero de 2012

La respuesta es "aspecto"

Todo individuo pensante se cuestiona alguna vez en su vida cómo expresar aquello que circula por su mente, lo que considera de importancia y, hasta cierto punto, propio. Las respuestas son varias: escribiendo, cantando, dibujando, dialogando, o incluso delinquiendo. Todo ello está, en cierta medida, bien. No podría existir nada si nos dedicáramos a censurar actitudes por ser opuestas, por ser menos adecuadas o incluso ilegales; ¿no son acaso parte de la sociedad y, ciertamente, lo que hace que la situación fluya?

El problema llega con otra respuesta, el problema llega cuando la respuesta es "aspecto". Es cierto que cualquiera puede expresar sus pensamientos como mejor crea, como mejor le convenga, mediante su propio arte (escribir, cantar, dibujar, hablar o delinquir), pues cualquiera, en estos ámbitos, puede cambiar de parecer y evolucionar, trazando así su propio camino.
Sin embargo, ¿donde queda el aspecto, la apariencia? Es cierto que admite variación, que admite personificación, mas, mayormente, no pertenece el estilo al sujeto, sino a sí mismo, y el sujeto se muestra con él. Es decir, que aunque el sujeto elija su aspecto, elije siempre aspectos en cierta medida predeterminados; se etiqueta a sí mismo y pierde individualidad: se convierte en parte de un grupo social, se identifica con unos estándares y con unos ideales que se imponen de por sí en el aspecto, al margen de los suyos propios.
Esto no debería ser problema. Pero, ¿acaso no variamos tanto que, seguramente, al igual que en la escritura, el canto, el dibujo, el habla o la delincuencia, decidamos que es tiempo para otros hábitos, para otro aspecto, para distanciarnos de lo que creíamos acorde a nosotros? He ahí el problema de que la respuesta sea "aspecto": su cambio, su variación, al ser de etiqueta, cambia radicalmente a la persona, y al mismo tiempo no la deja variar, marca un antes y un después y difícilmente permite el desarrollo de su propio camino. Antes creías ser heavy, ahora te gusta vestir delicado y dar buena imagen, pero mañana te darás cuenta de que la sociedad te ha marginado y te harás un llamativo corte de pelo, cambiando tanto de aspecto como de ideas y, al mismo tiempo, de forma de ser.

Yo, personalmente, he cambiado de apariencia en numerables ocasiones, mas ello no ha implicado cambios en mi forma de ser, pregunten a quien quieran, y los cambios de ambas han sido, en todo caso, independientes. La solución al problema de la apariencia es ese: independizar el aspecto de la actitud, en cuanto a verificación de la misma.